Los calendarios utópicos
A pesar de sus éxitos, los hombres no siempre se contentan
con asegurarse un control sobre el tiempo por medio de calendarios utilitarios. Tienen allí también encerrados sus sueños y sus esperanzas, muchas veces hasta la quimera y la utopía. Ha existido al menos un gran calendario utópico que ha funcionado durante un cierto tiempo: el calendario revolucionario. Inspirado en la naturaleza, en la historia y en la razón, magnífica construcción a la que nada le ha faltado a no ser las sólidas bases de la tradición sobre la que todo calendario debe injertarse. Utopía retomada por Michelet en un texto sorprendente de 1869 con el título Ce que je révais dans l'Eglise d'Engelberg(publicado en el suplemento literario, número 44, del Fígaro, 29 de octubre de 1892): «En cuanto a libretos, el almanaque sería un excelente medio de educación. Bastaría sustituir el viejo calendario, lo que tiene de confuso y a menudo absurdo, por el calendario que diera los verdaderos santos, especialmente los de la Patria. Una página para cada uno,no sería ni larga ni difícil de recordar. Quisiera que la mayor parte de estas vidas fuese escrita por plumas jóvenes, de ánimos ingenuos, dotados de esa simplicidad que
sólo permite hablar al pueblo. Si yo hiciese este almanaque, entre los santos cristianos tomaría sólo aquellos que han tenido un rol positivo en la historia de la humanidad, que han servido a la causa del progreso. Continuaría así a través de las edades, sin interrupción, la serie de patrones que cada uno, a su elección, podría imitar.¡Imitar! Jamás esta palabra habría sido más apropiada y más fecunda de resultados inmensos, durables, desde el punto de vista de la educación religiosa y cívica del pueblo, y de todos. Pero, ¿en qué orden disponer estos santos del deber, del heroísmo, de la devoción? ¿En qué mes, por ejemplo, situar a Marco Aurelio, para la antigüedad? ¿Y a Turgot, para los tiempos modernos?... ¿Elegiría por siglos, por naciones? Puesto que este nuevo almanaque, el primero verdaderamente educativo, podría convenir al mundo entero.»
@Jacques Le Goff. El orden de la memoria. El tiempo como imaginario.
domingo 3 de abril de 2011
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